Arquidiócesis de Mérida

El concepto de configuración. Desde el primer momento vocacional, como se ha dicho, toda la vida del presbítero es una formación continua: la propia del discípulo de Jesús, dócil a la acción del Espíritu Santo para el servicio a la Iglesia. La pedagogía de la formación inicial, durante los primeros años de Seminario, procuraba inducir al candidato a entrar en la sequela Christi; finalizada esta etapa, llamada discipular, la formación se concentra en el proceso de configuración del seminarista con Cristo, Pastor y Siervo, para que, unido a Él, pueda hacer de la propia vida un don de sí para los demás.

Dicha configuración exige entrar con profundidad en la contemplación de la Persona de Jesucristo, Hijo predilecto del Padre, enviado como Pastor del Pueblo de Dios. La práctica de la contemplación hace que la relación con Cristo sea más íntima y personal y, al mismo tiempo, favorece el conocimiento y la aceptación de la identidad presbiteral. (Ratio Fundamentalis)

I de configurativa

Objetivo general: Procurar que el seminarista contemple la figura de Cristo Pastor y se disponga a integrar en su vida la vivencia de las virtudes teologales en la forma en que Jesús las vivió (RFIS 68 y 69b).

  1. Dimensión humana: Contemplar a Cristo Pastor y comenzar a integrar el ideal de la configuración encarnando en su vida las actitudes del Señor.
  2. Dimensión espiritual: Integrar en su vida espiritual la vivencia de las virtudes teologales al estilo de Jesús.
  3. Dimensión intelectual: Aprender a interpretar las actitudes del hombre y los sistemas sociales.
  4. Dimensión pastoral: Orientar su vida apostólica desde la asimilación de la caridad pastoral, especialmente en el ámbito de los jóvenes y de la pastoral vocacional.

II de configurativa

Objetivo general: Promover que el seminarista profundice en la meditación de los consejos evangélicos desde Cristo y los integre en su propia vida como expresión del celibato, la pobreza sacerdotal y la obediencia sacerdotal (RFIS 69b y 109111).

  1. Dimensión humana: Afianzar las actitudes propias del Pastor que muestra Cristo y se muestra como hombre que asume el celibato, la pobreza y la obediencia desde la entrega.
  2. Dimensión espiritual: Identificar al seminarista con los consejos evangélicos desde la meditación de la Palabra de Dios y la contemplación de Cristo pobre, casto y obediente.
  3. Dimensión intelectual: Comenzar a articular las materias de teología en el marco general de la etapa, especialmente desde la Cristología y la Antropología Teológica con un sentido pastoral.
  4. Dimensión pastoral: Adentrar al seminarista en el mundo de la pastoral misionera en situaciones donde debe tomar una responsabilidad manifiesta.

III de configurativa

Objetivo general: Procurar que el seminarista configure su vida con los sentimientos de Cristo y se apropie progresivamente de la caridad pastoral (RFIS 42 y 69b).

  1. Dimensión humana: integrar en su personalidad los calores evangélicos y las actitudes que Cristo tiene con los más necesitados, haciéndose cargo de la realidad y ofreciendo su vida sin buscar protagonismo.
  2. Dimensión espiritual: Medita la relación de la eucaristía con la actitud pastoral de Cristo y se esfuerza por vivir la caridad pastoral desde el modelo eucarístico de “entrega por los otros”.
  3. Dimensión intelectual: Adquirir una visión global del Misterio de la Iglesia y se adentra en la sacramentalidad de la comunidad cristiana para su servicio pastoral.
  1. Dimensión pastoral: Acoger el don de la caridad pastoral como concreción de su configuración con Cristo Siervo y Pastor.

IV de configurativa

Objetivo general: Identificar que el seminarista exprese con su vida las actitudes propias de Cristo, Siervo y Pastor, en la vivencia de las actitudes del presbítero (RFIS 39, 69a y 90).

  1. Dimensión humana: Manifestar actitudes propias del presbítero, hombre cabal que con su personalidad es puente y no obstáculo.
  2. Dimensión espiritual: Asumir la actitud sacerdotal desde la contemplación de Cristo, sumo sacerdote, tal como lo presente el NT: la entrega de sí mismo.
  3. Dimensión intelectual: Realizar una síntesis teológica que lo capacita adecuadamente para el misterio y valora la importancia del estudio para toda al vida.
  4. Dimensión pastoral: Ejercitar la caridad pastoral en la atención a las comunidades, especialmente en labores de coordinación y animación.

*Objetivos por años tomados del proyecto formativo 2020-2021 del Semi- nario San Buenaventura