Las OMP son un instrumento de servicio a la misión de las Iglesias particulares haciendose presente en la Arquidiócesis de Mérida, en el horizonte de la misión de la Iglesia, que abarca siempre todo el mundo. Las OMP participan igualmente del fin primario y principal de promover el espíritu de misión universal, en el seno del Pueblo de Dios, de tal modo que su testimonio misionero se exprese mediante una cooperación espiritual y material a la obra de la evangelización. En esto consiste su contribución siempre preciosa al anuncio del Evangelio. Desde sus inicios las OMP se han estructurado como una red capilar extendida en el Pueblo de Dios al servicio de la solicitud misionera del Santo Padre por todos los pueblos. Las Obras Misionales avanzaron “sobre dos vías que van siempre paralelas y que, en su sencillez, 3 Cfr. Estatutos de las OMP, N. 4. Congregatio pro gentium evangelizatione 2005 (Integración 2015-2017) 4 Cfr. Francisco, Mensaje del Santo Padre e las OMP, 21 de mayo de 2020 han sido siempre familiares al corazón del Pueblo de Dios: la oración y la caridad”. La historia de cada una de las Obras Misionales Pontificias ha confirmado sucesivamente su origen carismático. Nacidas espontáneamente en el Pueblo de Dios como iniciativas apostólicas privadas de laicos, han sabido transformar la adhesión a Cristo de los fieles en viva corresponsabilidad misionera6. En este sentido las OMP ocupan justamente el «primer lugar» en la cooperación misionera, porque constituyen un instrumento precioso para «infundir en los católicos, desde la infancia, un espíritu verdaderamente universal y misionero, y para recoger eficazmente los subsidios en beneficio de todas las misiones y según las necesidades de cada una. En tal sentido en la Arquidiócesis de Mérida están siendo dinamizadas la 4 obras, como una animación continua de la evangelización de los pueblos andinos, con una participación clara de servicios a los diferentes grupos, movimientos y secretariados.
Obras Pontificias presentes en la Arquidiócesis:
Como Propuesta a la realidad Arquidiocesana: